Militancia

Milagro de amor

 

Esta es la carta que las compañeras de Lomas de Zamora le mandaron a Milagro ese 21/12 que la policía jujeña decidió reprimirnos.
No nos han vencido…

“Decía Manuel Belgrano que un Pueblo culto jamás podía ser esclavizado. Pero presentimos que vos, Milagro, pensabas en algo más cuando, junto a las escuelas y poli-clínicos que la Tupac levantó, propusiste la construcción de un Parque acuático. Único en el árido suelo jujeño por muchas razones: no solo el acceso a la cultura, sino el acceso a la felicidad es lo que hace a un pueblo libre. Que ningún indígena, niño o niña pobre podía sentirse digno mientras mirara de lejos como los ricos se zambullían en el agua fresca en el medio del verano.

Estamos seguros que sentís lo mismo que pudieron haber sentido las enfermeras de Evita cuando la Fusiladora quemó las sábanas y las ropas nuevas que ella le había dado a los niños. La impotencia de ver como los ricos, en su egoísmo, no quieren que nadie más pueda tener lo digno.

Es por eso que te persiguen. No te perdonan, como no perdonaron a Tupac Amaru, a Evita, al Che: no les perdonan que miren hacia atrás y griten por los que no tienen voz. No les perdonan querer saldar las injusticias de un sistema injusto. No perdonaran jamás que una mujer pobre, Coya, negra haya osado enfrentarse al mundo de hombres blancos y ricos.

Se produjo el Milagro. Los negros se organizaron, de manera democrática, con la mirada puesta siempre en el Otro. De la mano de Néstor y Cristina, lograron lo imposible: llevar al Estado dónde no lo había, de la mano de la organizaron popular. Y parece que a los ricos no les gustan los Milagros. Los detestan como detestan el amor del Pueblo.

Por eso tienen rabia. Por eso te encierran y nos encierran. Por eso te meten en el circo que llaman “Justicia”. Por eso amenazan a los compañeros y compañeras de la Tupac. Por eso atacan a Hebe, a Cristina. No quieren que los jujeños, las jujeñas, la Argentina toda vuelva a tener un Milagro de Amor.

Y es el miedo: porque muertos de miedo te ven y gritan.

Y no podemos hacernos los tontos: muchos dirigentes que decían ser “del palo” también te tienen miedo. Miedo de perder el lugar de privilegio en el cuál han convertido a la política. Miedo a una verdadera alternativa política. Porque una Argentina mejor se construye con ladrillos y también con votos, con ideas.

Sabemos que te van a someter a las más perversas ocurrencias del poder. A Tupac Amaru lo tiraron de los miembros por caballos. A vos te van a acusar de todos los males de Jujuy con retroactividad. Reconocemos que llegamos a esto por muchos errores. No te cuidamos, Milagro. Y eso nos duele en el alma y nos queda el cuerpo.

Todavía no has regresado y nosotras, tenemos que cuidar tus banderas para los amargos días venideros. Sin vos a nuestro lado, los días que vendrán serán muy tristes. Por eso juntamos nuestras fuerzas de mujer y gritamos tan fuerte, que quizá nos oigas, llegado el estruendo, a través del aire.

Gritamos por vos, porque tu dignidad te hizo heroína. La tortura duele, pero algo es seguro: de la cárcel salís para entrar en la Historia.

En estos tiempos de plumaje blanco, en el que la derecha vuelve a estar en el poder y a estar de moda en la tele (si es que nunca dejaron de estarlo) es tu lucha la que nos da dignidad.

Algunos recordamos la primera vez que escuchamos tu nombre. Eran en unos dvd’s que la Tupac hacía para mostrar el enorme trabajo social y militante que hacían. Inteligente: los medios te callaban, así que creaste los propios. Y así, de a poco, supimos qué era la Tupac. Los empezamos a ver en las marchas de Cristina. Buenos Aires, la Plata, Rosario, en todas partes estaban ustedes. Rostros tan argentinos que daba orgullo estar en la misma vereda que ustedes. Venidos de tan lejos, pero alegres y confiados de sus ideas, llenaron las calles y nos hicieron parte de ver como al Pueblo se le devolvía la dignidad y la felicidad. Las compañeras nos contaban de la Tupac en los encuentros de Mujeres todos los años: sus convicciones, su entrega y carisma. ¿Cómo de unas vidas tan adversas podía salir semejante obra?

No fue magia. Fue quizá, un Milagro de Amor de lucha y de resistencia”.

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