Militancia

Sobre la represión en Jujuy

Me duele el cuerpo. Mucho.
Dicen que es lógico que hoy me duela más que ayer “porque bajó la adrenalina”. Dicen.
Pero se dicen tantas cosas…
Dicen, por ejemplo, que la policía está para cuidarnos.
Como dicen también, que la justicia es imparcial. Y justa.
Dicen que los votos en democracia, legitiman. Eso sí es verdad, en eso creo. Eso también lo digo yo.
Pero alguien fundamental de nuestra cultura dice que violencia es mentir. Por lo tanto si los votos de la legitimidad los conseguiste mintiendo, ahí debería el pueblo decirte algo.
Lo que pasa es que dicen que hasta que a la gente no le toquen “la suya”, no dice nada…
Alguna minoría de nuestra sociedad dice (y cree) cosas como que es de poco hombre maltratar a las mujeres.
Dicen que un gesto siquiera que un hombre le haga a una mujer intentando amedrentarla sólo por su condición de mujer, es abuso.
Dicen que si te tocan una teta también es un abuso y un acto violento hacia la mujer. Dicen, que se yo, estoy tan acostumbrada a vivir manifestaciones de violencia cotidianas por el sólo hecho de ser mujer que voy por la vida naturalizando.
Pero tuve suerte, y ayer cuando el perverso oficial de la Policía de Jujuy, empleado de Morales, me tocó realizando impunemente un abuso sobre mi condición de mujer, justo un compañero como Horacio Pietragalla estaba haciendo lo que dicen que los buenos hombres y los buenos compañeros suelen hacer: cuidando y protegiendo a sus compañeras y compañeros.
No quería que le pegaran a Martín, mucho menos que se lo llevaran ilegalmente.
Luego me envolvió la ira cuando pensé que lastimaban a Mayra y me salió una fuerza interna para empujar a los policías que le pegaban que ni yo me la creo. Es que dicen, las mujeres somos débiles.
Pero lo que nunca tuve ayer fue miedo.
Y es que yo nunca estuve sola. Por eso, Morales, no te tenemos miedo.
Porque somos muchos.
Porque somos un colectivo.
Porque somos mujeres y hombres con convicciones.
Porque somos compañeros y nos cuidamos.
Y porque, como alguien dice, mis compañeros son mejores que yo.
Y todos juntos, Morales, somos más fuertes y más valientes que todo tu ejército de impunes serviles a un sistema feudal y despótico que se cree con el derecho de abusar de una mujer, de ser dueño de ella, y tenerla presa más de 300 días.
Y que se cree también, con el derecho a tocarme las tetas.

5

1

2

3

4

Dejá un comentario